jueves, 22 de noviembre de 2018

Bloque 2: Selección y adaptación de textos folclóricos

   
      La importancia del uso de textos folclóricos en el aula radica en su función primigenia, es decir en su función como alimento de la imaginación y como conexión con nuestro entorno cultural, y además en su potencial uso como herramienta de animación a la lectura.

      La literatura folclórica se caracteriza por ayudar a los niños a aprehender imágenes primordiales, que, como plantea Pelegrín (1984: 43), son poéticas, simbólicas, y construyen lo imaginario, enlazan con motivos iniciáticos, creencias arcaicas, o con mecanismos psíquicos profundos.  Así, los cuentos folclóricos ayudan no sólo a despertar la imaginación de los niños, sino a poblarla de imágenes que le vinculan con su entorno cultural. Labajo (s. f. a: 33) afirma que los cuentos folclóricos transmiten conocimientos, tradiciones y maneras de ser y de pensar que son propias de cada entorno cultural. Es por eso que el uso de esta literatura en el aula fomenta la conexión entre el niño y su entorno, haciéndole partícipe del mismo.
     
      Además, el uso de este tipo de literatura en su formato adecuado, como propone Labajo (s. f. a: 18) contados y cantados, no leídos, facilita enormemente la adquisición de otro elemento crucial en el desarrollo de los niños: la iniciación de la experiencia literaria. Pelegrín (1984: 50-51) afirma que aprender a escuchar este tipo de cuentos ayudará al niño en la comprensión de “lo escrito” en un futuro, y forjará un vínculo emocional entre la literatura vivenciada y la leída. Más aún, para esta autora esta literatura contada “posibilita la relación dialogal entre el adulto y el niño pequeño, lo invita a apropiarse del poder de leer, no como ejercicio arduamente ensayado, sino con el juego-recuerdo de la entonación, la memoria imaginación sensorial de ese mundo de signos” (1984: 36). Es decir, que conservar la oralidad de este tipo de literatura es imprescindible [Labajo (s. f. a: 18)] y establecer una relación dialógica entre los oyentes y el narrador a través de un buen cuento-fórum es indispensable [Labajo (s. f. a: 33)] para un uso correcto del folclore en el aula. Es ésta forma de transmitir los símbolos del imaginario colectivo a la imaginación del niño la que favorece no sólo que dicha transmisión sea efectiva, sino la creación de un vínculo afectivo con la literatura que en un futuro le acercarán a la literatura escrita.

      A continuación analizaré tres cuentos folclóricos, su adecuación a un curso concreto  y plantearé el uso del cuento-fórum como recurso educativo.


Texto 1 – El lobo y las siete cabritillas (Hermanos Grimm)

Sello alemán de la serie “Bienestar social” (1963). (Imagen obtenida de: https://www.pinterest.com) 

Curso seleccionado: 1º Educación Primaria (6-7 años de edad).

      La elección de este “cuento folclórico de animales” [Labajo (s.f.: 25)] tiene que ver con un hecho personal reciente: En una conversación con un amigo surgió la expresión “enséñame la patita” como forma de pedir al otro una demostración de que éste estaba contando la verdad. Al oírla pregunté si conocía el cuento de las 7 cabritillas, a lo que con cara de sorpresa me contestó “no, esa frase es de los 3 cerditos”. Con perplejidad contesté que eso no era cierto, pregunté en qué parte de ese cuento aparecía la frase… y claro, me vi obligada a contar el cuento de las 7 cabritillas, para demostrar que la frase provenía de este cuento de la literatura folclórica adaptado por los Hermanos Grimm. Al contarla de memoria, después de muchos años de haberla leído y muchos más de haberla escuchado, no recordaba muy bien el final de la historia, así que decidí buscarla y analizarla para este bloque de la asignatura. 


      Una vez leída la historia según la adaptación de los Hermanos Grimm, resultó que mi propia adaptación había sido muy fiel a su versión, aunque no recordaba el número exacto de cabras (¿5, 6, 7?), ni cómo el lobo había hecho su voz menos fuerte (¿Miel, leche, clara de huevo?) ni blanqueado su pata (¿Cal, pintura?), ni cómo había muerto el lobo (¿se ahogó por las piedras, se cayó por un precipicio por el peso de éstas?), recordé y relaté fielmente la historia con mis palabras. 

      Del mismo modo, el día que relate este cuento folclórico en el aula, utilizaré mis propias palabras para contar la misma historia, manteniendo los personajes que aparecen, las acciones que se suceden y su orden (planteamiento-nudo-desenlace). Además, trataré de incorporar algunas palabras o expresiones que creo que son importantes para mantener el carácter folclórico del cuento: Voz bronca del lobo y voz suave y cariñosa de la madre; Yeso para suavizar la voz, pasta del tahonero y harina del molinero para blanquear la pata del lobo; la frase del lobo la despertar (“¿Qué será ese ruido que suena en mi barriga? Creí que eran seis cabritas, más ahora me parecen chinitas.”); El lobo cae al pozo y se ahoga al ir a beber tras la siesta; Las exclamaciones de las cabritas al verlo morir “¡Muerto está el Lobo! ¡Muerto está el lobo!).

      Este cuento folclórico se puede analizar siguiendo la morfología planteada por Propp en 1928, según el cual aparecen los siguientes personajes [Propp (1974: 91-96)], acciones [Labajo (s. f. a: 26)], y funciones [Propp (1974: 38-73)]:

Personajes: Héroe (madre cabra), Agresor (lobo), y Auxiliares (las 7 cabritillas, el tahonero y el molinero).

Acciones: Planteamiento, nudo y desenlace. 

Funciones:

            Situación inicial: Érase una vez… (Fórmula de entrada seguida de la presentación de la vieja madre cabra y las 7 cabritillas en su casa).

            Función 1 (Alejamiento): Uno de los miembros de la familia se aleja de la casa (En este caso la madre cabra, sale en busca de comida al bosque).
            
            Función 2 (Prohibición): Recae sobre el protagonista una prohibición (La madre prohíbe a sus 7 hijas que abran la puerta a nadie en su ausencia, y les advierte sobre el lobo al que reconocerán “por su bronca voz y sus negras patas”).

            Función 6 (Engaño): El agresor intenta engañar a su víctima para apoderarse de ella o de sus bienes (El lobo trata de engañar a las cabritillas en tres ocasiones, primero haciéndose pasar por la madre, después intentándolo de nuevo con la voz suavizada por el yeso, y finalmente con la pata blanqueada con pasta y harina).

            Función 7 (Complicidad): La víctima se deja engañar y ayuda así a su enemigo a su pesar (Las 7 cabritillas creen que el lobo es su madre).

            Función 3 (Transgresión): Se transgrede la prohibición (Las cabritillas abren la puerta al lobo).

            Función 8 (Fechoría): El agresor daña a uno de los miembros de la familia o le causa perjuicios (el lobo se come a 6 de las cabritillas).

            Función 9 (Mediación, momento de transición): Se divulga la noticia de la fechoría o de la carencia, se dirigen al héroe con una pregunta o una orden, se le llama o se le hace partir (la madre cabra vuelve a casa y encuentra sólo a la cabrilla pequeña).

            Función 15 (Desplazamiento en el espacio entre dos reinos; viaje con un guía): El héroe es transportado, conducido o llevado cerca del lugar donde se halla el objeto de su búsqueda (sale en compañía de su pequeña en busca del lobo).

            Función 30 (Castigo): El falso héroe o el agresor es castigado (la madre abre la panza al monstruo, salen las 6 cabritillas, rellenan la panza con piedras, cosen la barriga y, al despertar el lobo siente sed y va a beber al pozo, donde se ahoga al caer por el peso de las piedras).


      He elegido 1º de EP, ya que según Cubells (s.f.) a esta edad los niños están en la etapa imaginativa, por lo que aún les interesan los cuentos de animales antropomórficos, los cuentos sencillos, los cuentos folclóricos tradicionales, las narraciones sencillas que evitan excesivas descripciones de ambiente, y que tengan una construcción simple y cadenciosa. Igualmente, el Centro de Orientación de Lectura (años 90) considera que los niños de 1º de EP se encuentran en la etapa del pensamiento intuitivo, lo que les lleva a experimentar terrores personales que son normales (que mamá nos deje en casa solos y nos pueda suceder algo malo), que asimilan mejor los cuentos con una narrativa clara y unidireccional (planteamiento-nudo-desenlace), y los cuentos con finales felices y justos (el lobo muere y la mamá recupera a sus hijas), y poseen un concepto de moralidad absoluto. En este sentido Piaget y Kohlberg [citados en Santrock (2006: 354)], plantean que los niños de 6-7 años poseen lo que ellos denominan una moralidad heterónoma, por lo que el morboso castigo recibido por el lobo se corresponde con su interpretación del mundo, en el que el bien y el mal se corresponden con la recompensa y el castigo. 

      A pesar de que creo que este final puede producir un efecto de desasosiego en los adultos, que probablemente consideren que no es un final adecuado a unos niños tan pequeños, en realidad es un final que los receptores pueden entender sin problema, y con el que no se sentirán incómodos, más bien creo que lo disfrutarán. Como plantea Labajo (s.f. a: 19) “los niños son pequeños, pero perfectamente capaces de establecer significados simbólicos”, y el lobo queriéndose comer a las cabritillas representa el temor a ser asfixiado/atrapado por el entorno familiar y a no poder crecer e independizarse (s.f. a: 30). Así, aunque no lo expresen de forma consciente, los niños pueden percibir este arquetipo, y su sentido moral absoluto les ayuda a no tener conflicto alguno con el final trágico del lobo. 

      También, me gustaría destacar dos motivos principales que aparecen en este cuento folclórico: “el hermano más pequeño” y “la muerte y la resurrección”. Como señala Labajo (s.f. a: 28) el primer motivo plantea que “el hermano más pequeño es siempre el que llega más lejos” (en este caso la hermana más pequeña es la única que se salva de ser comida por el lobo), mientras que el segundo supone “la apertura a una vida mejor, sin sufrimientos ni problemas” (en este caso las cabritillas viven felices y tranquilas mientras que el lobo muere). 

      Igualmente, el personaje del héroe (en este caso la madre cabra) no es un personaje con el que los niños se quieran identificar, ya que ese no es el objetivo de la literatura folclórica, sino que representa a un personaje al que los niños se querrían parecer al convertirse en adultos [Labajo (s.f. b: 14)].


      El cuento-fórum en el que tendría lugar el relato de este cuento folclórico de animales sería en el aula, con toda la clase (incluida la profesora) sentados en círculo en la alfombra, simulando una reunión en torno al fuego. Tras el relato, la profesora plantearía algunas preguntas a los niños para generar un diálogo entre todos los miembros del grupo, por ejemplo ¿Habíais escuchado esta historia alguna vez? ¿Os ha gustado? ¿Qué habéis entendido vosotros de esta historia? ¿Qué personaje os ha gustado más? ¿Alguno os recuerda a alguien que conozcáis? ¿A cuál os querrías parecer de mayores? ¿Qué os parece lo que hizo el lobo? ¿Y lo que hizo la madre cabra?  Para finalizar la sesión, la profesora plantearía una última pregunta: ¿Le vais a contar este cuento a vuestra familia?


Texto 2 – Los vestidos nuevos del emperador (Hans Christian Andersen)

“El emperador desnudo”, grafiti hecho por el artista Edward von Lõngus en Tartu (Estonia). (Imagen obtenida de: https://en.wikipedia.org)

Curso seleccionado: 2º Educación Primaria (7-8 años de edad).

      La elección de este cuento también responde a una experiencia personal: De niña este era uno de mis cuentos favoritos, me hacía mucha gracia y me encantaba que fuese un niño el que descubriese a los adultos que eran ellos los que estaban haciendo el tonto. La forma en la que conocí este cuento creo que también es digna de mención: a principio de los años 80 Salvat publicó una colección de 13 fascículos llamada “Cuenta Cuentos: una colección para mirar, leer y escuchar”, a la que acompañaban cintas casete en la que los cuentos eran relatados. Precisamente ésta era la forma en la que yo más disfrutaba de estos cuentos, y en particular del “Traje nuevo del Emperador”, escuchando las historias mientras pintaba, coloreaba, preparaba escenarios para jugar… Creo que es la forma más auténtica de conocer este tipo de cuentos, ya que en realidad “los textos folclóricos son para contar y cantar” [Labajo (s.f. a: 18)], es decir, que están pensados para ser oídos y no leídos. He recuperado la cinta y os adjunto aquí la narración que escuché en infinidad de ocasiones a lo largo de mi infancia, espero que la disfrutéis:

       
      Además, de adulta me ha sorprendido mucho que no todo el mundo conociese este cuento, ya que para mí y mi familia era una referencia frecuente (“esto es como el traje nuevo del emperador”), y he tenido que relatar esta historia en infinidad de ocasiones para explicar esta referencia cultural. Con el fin de comprobar si mi relato se correspondía con la adaptación realizada por Andersen, busqué el texto completo y la releí.


      Esta historia forma parte de mi vida, por lo que me sentiría especialmente cómoda relatándosela a mi clase algún día, y no creo que tuviese que hacer ninguna adaptación, ya que, aunque haya pequeñas variaciones entre mi relato, el que aparece en la cinta y el de Andersen, creo que son mínimas y en los tres casos el desarrollo de la historia, los personajes y los motivos se respetan, por lo que el texto folclórico mantiene su esencia: anónimo, oral, y con múltiples variantes [Labajo (s.f. a: 17)].

      “Los vestidos nuevos del emperador” puede ser estudiado desde el paradigma folclorista de Propp, aunque no consigo clasificarlo en ninguna de las cuatro categorías planteadas por él para los cuentos populares (Mitos, cuentos de animales, cuentos de fórmula, y cuentos de hadas o maravillosos). Probablemente habría que clasificarlo como cuento de hadas o maravilloso, sin embargo en esta historia no existe realmente nada mágico, sólo el engaño de algo que no existe pero es presentado como algo maravilloso. En cuanto a los personajes [Propp (1974: 91-96)], las acciones [Labajo (s. f. a: 26)], y las funciones descritas por él [Propp (1974: 38-73)], este texto se puede analizar de la siguiente forma:

Personajes: Héroe (Emperador), Donantes y Agresores (dos truhanes que se hacían pasar por tejedores y sastres), y Auxiliares (el viejo ministro, el segundo funcionario, todos los cortesanos, el gentío, y el niño que descubre el engaño).

Acciones: Planteamiento, nudo y desenlace. 

Funciones:

            Situación inicial: Hace de esto muchos años… (Fórmula de entrada seguida de la presentación del Emperador y su peculiaridad).

            Función 4 (Interrogatorio): El agresor intenta obtener noticias (los truhanes descubren el punto débil del Emperador: su obsesión por los trajes nuevos).

            Función 6 (Engaño): El agresor intenta engañar a su víctima para apoderarse de ella o de sus bienes (Los “sastres” prometen hacer un tejido que es invisible para los no aptos para su cargo o los irremediablemente estúpidos).

            Función 7 (Complicidad): La víctima se deja engañar y ayuda así a su enemigo a su pesar (El emperador les proporciona un telar y la seda y el oro que los “sastres” le piden; el viejo ministro y el funcionario también se dejan engañar por miedo a perder su cargo y ayudan a los agresores en su ardid; el mismo Emperador también finge ver la tela por miedo a ser descubierto en su ineptitud).

            Función 12 (Primera función del donante): El héroe sufre una prueba, un cuestionario, un ataque, etc., que le preparan para la recepción de un objeto o de un auxiliar mágico (Los “sastres”, esta vez como donantes, le muestran al Emperador las prendas confeccionadas con tela mágica).

            Función 13 (Reacción del héroe): El héroe reacciona ante las acciones del futuro donante (El Emperador finge ver las prendas y vestirse con ellas para salir al desfile).

            Función 22 (Socorro): El héroe es auxiliado (El niño grita ¡Pero si no lleva nada!, finalmente el pueblo entero lo grita).

            Función 28 (Descubrimiento): El falso héroe o el agresor, el malvado, queda desenmascarado (el Emperador se da cuenta de que el pueblo tiene razón, le han engañado, pero su orgullo le empuja a seguir con la farsa).

      El curso elegido, 2º de EP, se adecúa perfectamente a este cuento folclórico, ya que a esta edad los niños entran en la etapa de la operaciones concretas, lo que les permite reconocer la existencia de opiniones distintas a la suya, prefieren los temas realistas, quiere entender los reglamentos, y reconocen que las palabras y los hechos pueden ser interpretadas de diversas maneras [Centro de Orientación de Lectura (años 90)]. Además, según Cubells (s. f.), los cuentos los cuentos burlescos y humorísticos, así como los cuentos folclóricos, presentan temas favoritos por los niños de este curso. 

      Gesell, Ilg, y Bates Ames (1993: 697) plantean que a los 8 años el niño tiene un “elevado sentido del humor. Goza del humor en los cuentos, especialmente cuando una persona engaña a otra, o la hace sentir incómoda”. Precisamente este cuento plantea una situación en la que unos pretendidos sastres se burlan del Emperador, su ministro, su funcionario, su corte y al final de todo su pueblo… salvo un niño, que es el que descubre el engaño. A pesar de que no sea el objetivo de los cuentos folclóricos, creo que en esta edad, los niños pueden sentirse identificados con este niño, y pueden sentirse entusiasmados (igual que yo lo hice en su día) por la posibilidad de que ellos pueden ser los que descubran que los mayores están siendo engañados. Además, Gesell et al. (1993: 697) añaden que a los niños de esta edad “le disgustan las alusiones humorísticas a su persona o las bromas de las que se le hace objeto”, por lo que creo que también pueden sentirse identificados con el Emperador y pueden entender que éste continúe con su desfile a pesar de darse cuenta de que le han engañado.
Los motivos principales de este cuento son el deseo que poseer un objeto mágico (en este caso la tela) que permita descubrir si una persona es apta para su cargo o si es estúpida, y el miedo a ser descubierto como no apto o estúpido al no ser capaz de verlo. 

      Al igual que en el primer cuento analizado, el cuento-fórum en el que contaría este cuento se plantearía como una reunión en torno a una fogata imaginaria, con los alumnos y la profesora sentados en círculo en la alfombra. Una vez relatado el cuento, la profesora abriría un diálogo con los alumnos, utilizando algunas preguntas para abrir o reconducir la conversación, por ejemplo ¿Es la primera vez que escucháis este cuento? ¿Os ha gustado? ¿Qué entendéis vosotros que os he contado? ¿Os habéis reído mucho? ¿Qué os ha hecho más gracia? ¿Qué personaje os ha gustado más? ¿Creéis que el niño se portó bien? ¿Creéis que los ministros tenían que haber dicho algo al no ver la tela? Y, finalmente, ¿Quién le va a contar este cuento a sus amigos?


Texto 3 – Hansel y Gretel (Hermanos Grimm)

Ilustración del cuento “Hansel y Gretel” [Imagen obtenida de: Padoan (1986)].

Curso seleccionado: 1º Educación Primaria (6-7 años de edad).

      Al igual que los otros dos textos analizados en esta tarea, el cuento de Hansel y Gretel era conocido para mí. Sin embargo, al leer la versión de los Hermanos Grimm me di cuenta de que no recordaba bien la historia, o bien que la versión que yo había conocido en mi infancia era menos cruda. En mi versión de este cuento folclórico los padres no abandonaban a los niños en el bosque, sino que era únicamente la madrastra la que abandonaba a los niños al morir su padre y no tener suficiente comida para mantenerlos. Además, en mi versión el primer intento de abandono y su fracaso no existía, de modo que Hansel únicamente tiraba miguitas de pan para recordar el camino y, al comérselas los pájaros, se extraviaban irremediablemente. Por último, en mi versión los niños encontraban las joyas y se quedaban a vivir (ellos solos) en la casa de la bruja, felices para siempre. Estas diferencias le dan un matiz bastante distinto a la historia, por lo que para este análisis me centraré en la versión de los Hermanos Grimm.


      Si bien la adaptación de los Hermanos Grimm me resulta un poco cruel, creo que contaría con mis palabras esta versión, ya que como plantea Labajo (s. f. a: 18), los textos folclóricos son la herencia que un pueblo ha elaborado y transmitido horizontalmente, y no debemos negarle a nuestros alumnos la posibilidad de aprehender las imágenes de nuestro inconsciente colectivo. 

      Siguiendo el paradigma morfológico de Propp, en Hansel y Gretel existen los siguientes personajes [Propp (1974: 91-96)], acciones [Labajo (s. f. a: 26)], y funciones [Propp (1974: 38-73)]:

Personajes: Héroes (Hansel y Gretel), Agresores (Padre, madrastra, vieja/bruja), y Auxiliares (los pájaros blancos que les guían en su camino de aprendizaje).

Acciones: Planteamiento, nudo y desenlace. 

Funciones:

            Situación inicial: (Sin fórmula de entrada, presentación del pobre leñador, su mujer, sus dos hijos, y su situación de carestía).

            Función 1 (Alejamiento): Uno de los miembros de la familia se aleja de la casa (Los cuatro miembros de la familia se internan en el bosque, los adultos con intención de abandonar a los niños).

            Función 6 (Engaño): El agresor intenta engañar a su víctima para apoderarse de ella o de sus bienes (La madrastra persuade al padre para abandonar a los niños en el bosque y a éstos de que se queden junto al fuego, con la promesa de que volverán a buscarles).

            Función 13 (Reacción del héroe): El héroe reacciona ante las acciones del futuro donante (Tras ser abandonados, y gracias al truco de Hansel de dejar piedrecitas por el camino, Hansel y Gretel consiguen regresar a casa).

            Función 6 (Engaño): El agresor intenta engañar a su víctima para apoderarse de ella o de sus bienes (De nuevo, la madrastra convence al padre y abandonan a los niños en el bosque, con la promesa de volver a por ellos).

            Función 13 (Reacción del héroe): El héroe reacciona ante las acciones del futuro donante (Esta vez el truco de Hansel de dejar miguitas de pan por el camino no funciona, y los niños se pierden en el bosque).

            Función 14 (Recepción del objeto mágico): El objeto mágico pasa a disposición del héroe (Los niños encuentran la casita de pan y azúcar).

            Función 12 (Primera función del donante): El héroe sufre una prueba, un cuestionario, un ataque, etc., que le preparan para la recepción de un objeto o de un auxiliar mágico (La vieja/bruja aparenta ser muy amable, pero tras la primera noche encierra a Hansel tras una reja y obliga a Gretel a cebar a su hermano para que engorde y poder comérselo).

            Función 13 (Reacción del héroe): El héroe reacciona ante las acciones del futuro donante (Hansel intenta engañar a la bruja dándole un hueso en vez de su dedo para comprobar si engordaba, Gretel apenas comía pero cebaba a su hermano).

            Función 16 (Combate): El héroe y su agresor se enfrentan en un combate (La vieja/bruja trata de explicar a Gretel cómo meter el pan en el horno encendido, ésta la engaña y consigue que entre dentro del horno, después cierra la puerta y la quema viva).

            Función 18 (Victoria): El agresor es vencido (La vieja/bruja muere en el horno, Gretel libera a su hermano Hansel).

            Función 19 (Reparación): La fechoria inicial es reparada o la carencia colmada (Los hermanos se llenan los bolsillos y el delantal con el tesoro que encuentran en la casa de la vieja/bruja).

            Función 20 (La vuelta): El héroe regresa (Hansel y Gretel vuelven a la casa de su padre).

            Fórmula de salida: “Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado (La madrastra ha muerto, Hansel y Gretel viven felices para siempre con su padre).


      El curso seleccionado para realizar un cuento-fórum con este cuento folclórico es adecuado, ya que los niños de 1º de EP se encuentran en la etapa imaginativa, por lo que sus temas favoritos son aquellos que tienen lugar en ambientes familiares (la casa, el bosque), que relatan cuentos folclóricos de manera sencilla a través de argumentos completos (planteamiento-nudo-desenlace), que eviten las descripciones excesivas y las acciones secundarias, y que favorezcan la identificación y proyección en el personaje [Cubells (s. f.)]. Aunque esta última característica no es propia de los cuentos folclóricos, en este caso la identificación de los niños con Hansel y Gretel parece casi natural, ya que en el relato nunca se especifica su edad, y tanto sus comportamientos como su forma de pensar podrían ser los de un niño de su misma edad. 

       En la misma línea, el Centro de Orientación de Lectura (años 90) plantea que los niños de 6-7 años se encuentran en la etapa del pensamiento intuitivo, por lo que experimentan terrores personales normales (pasar hambre, ser abandonados, perderse en el bosque, ser comidos por una bruja), y están desarrollando el concepto de identidad individual y su autoestima (Hansel es distinto a Gretel, cada uno actúa de una forma diferente en momentos distintos). Por ello, en esta edad los niños asimilan mejor los cuentos que les permiten trabajar sus temores personales, que les hablen de la importancia del individuo y que tengan un final feliz. 

      En este sentido, es muy interesante el capítulo que Bettelheim (1994) le dedica al estudio psicoanalítico de este cuento, ya que plantea cuestiones que aunque sean percibidas por los niños de manera subconsciente, son muy reveladoras de los motivos por los que este cuento es especialmente atrayente para los niños de esta edad. Para Bettelheim (1994: 181), Hansel y Gretel “encarna las ansiedades y tareas de aprendizaje del niño, que debe superar y sublimar sus deseos de destrucción más primitivos.” Así, a través de esta historia los niños se enfrentan a miedos como el abandono de la madre, o el riesgo de dejarse llevar por los placeres más primitivos. 

      La imborrable imagen de una casa hecha de pan y azúcar, totalmente comestible y con la cual los niños podrían quedar eternamente satisfechos sin esfuerzo alguno, encierra un peligro evidente: La malvada bruja que les quiere devorar representa el riesgo de caer en la tentación de anclarse en la fase oral. De esta forma, la casa “representa, en el inconsciente, a la madre buena que ofrece su cuerpo como fuente de alimento”, mientras que la bruja “es la personificación de los aspectos destructivos de la oralidad” [Bettelheim (1994: 182-3)]. Además, este mismo autor también plantea que tanto la casa familiar como la casa de la bruja también representan a nivel inconsciente dos aspectos de un mismo símbolo: la gratificación y la frustración que experimentan los niños hacia su figura paterna (1994: 184). Por su parte Pelegrín (1984: 44) plantea que la salida de la casa de la bruja es el inicio de “un tiempo de maduración de los niños, el control, equilibrio de la cabaña devorada devoradora, el testimonio de su crecimiento, la victoria sobre su pulsión, indefensión inicial.”

      Otro aspecto que destaca Bettelheim en su análisis es el papel de los pájaros a lo largo del relato: Son los que animan y conducen a Hansel y Gretel en su camino hacia el la recompensa final. El primer pájaro que aparece (una paloma blanca sobre el tejado de la casa familiar) indica el inicio del viaje, el segundo (un pájaro blanco que les guía hasta la casa de la bruja) les indica a dónde deben dirigirse, y finalmente un último pájaro (un pato blanco que les ayuda a cruzar el río) les guía de vuelta a la seguridad [Bettelheim (1994: 185)]. Curiosamente los tres son aves blancas, símbolo de su pureza y de su conocimiento superior, y el río también es analizado como un símbolo de transición y principio de un nivel de existencia superior. 

      Las mujeres que aparecen en este cuento folclórico también son analizadas por Bettelheim, según el cual la madrastra y la bruja representan la capacidad destructiva de la madre, mientras que Gretel es la representación de que la figura femenina también puede salvar (1994: 186). Así, los planes malvados de la madrastra y la bruja obligan a los niños a “tomar la iniciativa y ser conscientes de que su único recurso se basa en llevar a cabo planes y acciones inteligentes” (1994:183), y para ello deben colaborar en salvarse mutuamente a través de la superación de su dependencia inmadura de los padres y de la confianza en la ayuda de los compañeros (1994: 186). 

      Finalmente, Bettelheim plantea que el objetivo principal de este cuento es la “advertencia en contra de la regresión y un estímulo hacia un nivel superior de existencia psicológica e intelectual” (1994: 186). Es decir, los niños deben aprender a superar su dependencia de los padres y pasar a ser seres independientes, y a tener una relación satisfactoria con ellos que les permita madurar. El final de la historia es un claro ejemplo de ello, ya que mientras eran niños dependientes (con fijaciones orales), habían resultado una carga para los padres, pero ahora serán su ayuda (la experiencia en casa de la bruja les ha liberado de dichas fijaciones) [Bettelheim (1994: 185)]. 
Hansel y Gretel cumple con muchas de las características atractivas para un niño de 1º de EP, y además el análisis desde el punto de vista psicológico de Bettelheim se corresponde con este periodo, por lo que considero este cuento folclórico adecuado para el curso seleccionado.

      Este cuento-fórum se plantearía del mismo modo que los dos anteriores, es decir, comenzando con una narración en torno a un fuego imaginario, y seguido de un diálogo entre los participantes, en el que el papel de la profesora sería meramente de moderación. Para ello utilizaría preguntas como ¿Cuántos habían escuchado ya esta historia? ¿Hay alguna diferencia entre la que conocíais y la que os he contado? ¿Se os ocurre porqué hay diferencias? ¿Qué personaje os ha gustado más? ¿Por qué? ¿Y el que menos? ¿Qué haríais si os encontráis una casa hecha de chocolate y chucherías? ¿Y si os abandonasen en el bosque?  Y, como cierre del cuento-fórum, ¿Quién le va a contar esta historia a su familia?


Conclusiones

Esta tarea me ha parecido enormemente interesante, ya que los cuentos folclóricos están muy presentes a lo largo de la vida, sobretodo en nuestro desarrollo como niños, y nos aportan muchos códigos culturales de nuestro entorno que nos ayudan a comprender  y aprehender mejor el mundo en el que vivimos, aunque sea de una forma inconsciente. Así, su papel como estructuradores del pensamiento y como fuente de adquisición de claves culturales ha permanecido en la esencia de estas historias y se sigue transmitiendo de una generación a otra. 

Sin embargo, su característica básica de ser transmitido oralmente, en un entorno en el que se reúne toda la comunidad, se ha perdido en nuestra sociedad. Las adaptaciones de estos cuentos folclóricos en libros dirigidos únicamente a los niños han determinado en gran medida que las historias en sí se hayan visto modificadas, ya que muchas de las características de estos cuentos se consideran “no aptas” para los niños porque son demasiado morbosas, crueles, descriptivas, brutales, etc. Sin embargo, las narraciones que pertenecen al folclore de un pueblo tienen esas características con dos objetivos primordiales: Por un lado proveer a todos los oyentes de las historias de los códigos de conducta adecuada en dicha sociedad (si haces tal cosa en esta sociedad, ésta te premiará o castigará de acuerdo a sus reglas); por otro, estos cuentos no están dirigidos a los niños, sino a niños acompañados de adultos que pueden ayudarles a entender o gestionar de manera adecuada la crueldad de la vida reflejada en estas historias (la muerte, la venganza, la crueldad de los villanos, la frustración de los héroes, etc.). De esta forma, las adaptaciones edulcoradas y abreviadas que encontramos hoy en día en los repertorios creados para niños hacen que estos cuentos folclóricos ya no puedan desarrollar su función primordial, esto es ser una conexión con nuestro entorno cultural. 

Además, estas colecciones también ponen en riesgo otra característica fundamental de los cuentos folclóricos: su oralidad. Al estar escritos en repertorios dirigidos en exclusividad a los niños, lo más probable es que sean ellos mismos los que lo lean, o, en el mejor de los casos, que sea un adulto el que se los lea en voz alta. Esto hace que la versión quede fijada, perdiendo así la plasticidad propia de estas historias, ya que al transmitirse de forma oral estos cuentos iban siendo ligeramente modificados por el narrador, adaptando el vocabulario e incluso aspectos de la trama para adaptarlos a su audiencia (en otras palabras, al entorno cultural en el que se relata la historia). Precisamente por eso es importante recuperar la oralidad de estos cuentos folclóricos, relatándolos a nuestras audiencias (ya sea en clase, en una reunión con amigos o familia, etc.) desde el relato más auténtico al que podamos acceder.  En este sentido, las recopilaciones de los Hermanos Grimm o las adaptaciones de Andersen son una fuente muy valiosa para acceder a versiones de los cuentos folclóricos europeos, aunque otras fuentes (nuestros mayores, por ejemplo) pueden ser de gran ayuda. Así, una vez conocida la versión más antigua y fiel al folclore de una historia, podremos hacerla nuestra y transmitirla a la siguiente generación.  

Como educadora lo expuesto hasta ahora me parece razón suficiente para conocer en profundidad los textos folclóricos, y para entender las razones por las que éstos son importantes en un aula. Su capacidad para vincular a nuestros alumnos con su acervo cultural y despertar su imaginación es motivo más que suficiente para incluir este tipo de textos en una clase de literatura, pero no es el único. Además, estos textos pueden ser utilizados para animar a la lectura de nuestros alumnos, pues aunque sea paradójico, acercar la literatura de forma oral y a través de un cuento-fórum a nuestros alumnos les ayudará a acercarse de forma más natural a la literatura impresa. Hacer suyos estos textos folclóricos les enseña que la literatura es fundamentalmente eso: disfrutar de otras realidades, formar parte de las vivencias de otros que nos pueden mostrar realidades alternativas, acompañar a los héroes y villanos de las historias en sus procesos de aprendizaje; y vincularlo de forma inconsciente con nuestras propias vivencias en la realidad.



Bibliografía:

BETTELHEIM, Bruno. (1994) [1975]. Psicoanálisis de los cuentos de hadas. Barcelona: Crítica -Grijalbo Mondadori.

Centro de Orientación de Lectura. MEC. (años 90). "Apuntes características de los cuentos según la edad y etapa del desarrollo lector". Disponible en: https://online.lasallecampus.es 

CUBELLS, Francisco. (Sin fecha). "Apuntes evolución de los intereses del niño en relación con la literatura". Disponible en: https://online.lasallecampus.es 

GESELL, Arnold; ILG, Frances L.; BATES AMES, Louise. El niño de cinco a diez años. (1993) [1977]. Barcelona: Paidós Psicología Evolutiva.

LABAJO, M. T. (Sin fecha a). "Apuntes de Literatura española, literatura infantil y educación literaria". Disponible en:  https://online.lasallecampus.es

LABAJO, M. T. (Sin fecha b). "Organización y actividades de Literatura española, literatura infantil y educación literaria: guía de trabajo". Disponible en:  https://online.lasallecampus.es

SANTROCK, John W. (2006, 10ª ed.). Psicología del desarrollo. El ciclo vital. Madrid: Mc Graw Hill. 

PADOAN, Gianni. (1986). 366…y más cuentos. Madrid: Plaza Joven.

PELEGRÍN, Ana. (1984). La aventura de oír: cuentos y memorias de tradición oral. Madrid: Editorial Cincel. 

PROPP, Vladimir. (1974) [1928]. Morfología del cuento. Madrid: Editorial Fundamentos.


Webs consultadas:

https://www.andersenstories.com/es/andersen_cuentos/los_vestidos_nuevos_del_emperador

https://www.grimmstories.com/es/grimm_cuentos/el_lobo_y_las_siete_cabritillas

https://www.grimmstories.com/es/grimm_cuentos/hansel_y_gretel

https://www.pinterest.com/pin/45176802482103999/

https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_stencil_artists#/media/File:Alasti_keiser,_Edward_von_L%C3%B5nguse_t%C3%B6%C3%B6_Tartus.JPG 


lunes, 29 de octubre de 2018

Bloque 1: Análisis y selección de literatura infantil



Presentación del libro

      Actualmente trabajo en un colegio británico, en una clase de 1º de Educación Primaria y conocí este libro porque la tutora de inglés lo eligió para leerlo una tarde en clase. Fue una lectura que todos disfrutamos, la historia, las palabras y las ilustraciones nos encantaron, y lo mejor fue lo que vino después: la tutora trató de usar este libro de forma paraliteraria, tratando de mostrarles que el libro tenía una moraleja, que si hacen algo que está mal deben decírselo a algún adulto o les pasará como a Emma y acabarán teniendo pesadillas… Algunos niños aceptaron la enseñanza y estuvieron de acuerdo, mientras que otros respondieron con comentarios que mostraban que se habían identificado con Emma (“yo una vez comí comida de mis peces y pensaba que iba a nadar mejor en la piscina”), o que habían comprendido la historia (“cuando tengo sueños malos voy a la cama de mamá y me siento mejor”), en definitiva, que habían tenido una auténtica experiencia literaria con el libro. Esta vivencia en el aula me animó a escoger este libro para mi primera tarea en esta asignatura, ya que me pareció un ejemplo perfecto de cómo una obra literaria para niños puede ser transformada en paraliteraria, y plantearme cómo la utilizaría yo de forma auténticamente literaria en el aula el día que yo sea la tutora. Compré la versión en español y, después de disfrutar con su lectura en compañía de un sobrino, me puse a analizarlo para esta asignatura.

      La autora e ilustradora de este libro infantil es Helen Sonia Cooper. Nació en Londres en 1963, y publicó su primer libro (Kit and the Magic Kite) en 1987. Desde entonces ha publicado 16 libros, el último en 2017, muchos de los cuales han sido traducidos hasta en 26 lenguas. Ha sido premiada dos veces con el premio “Kate Greenaway Medal” del Chartered Institute of Library and Information Professionals (CILIP), que reconoce al mejor libro infantil ilustrado escrito por un autor británico. En 1996 ganó con “El niño que no quería ir a dormir” (The Boy Who Wouldn't Go To Bed), y en 1998 con “Sopa de calabaza” (Pumpkin Soup), ambos escritos e ilustrados por ella como proyectos consecutivos. Además, ha quedado finalista para el mismo premio con otras dos obras: en 1993 con “Hay un oso en el cuarto oscuro” (The Bear Under the Stairs), y  en 2001 con “¿Dónde está Tatty Ratty?” (Tatty Ratty). Su única novela publicada es “Sandmare” (2001), ilustrada por su marido Ted Dewan. Actualmente viven, junto a su hija, en Oxford y además de escribir e ilustrar libros infantiles, Helen disfruta tocando el piano, que fue su carrera anterior. 

      Este libro es una de sus creaciones más recientes, y ha recibido muy buenas acogida por parte de los lectores,  tanto en inglés (https://www.goodreads.com) como en español  (https://www.casadellibro.com), y muy buenas críticas por parte de los profesionales (www.canallector.com o www.lovereading4kids.co.uk). 


Ficha bibliográfica

Título: Galleta para perros.
Autora e ilustradora: Helen Cooper.
Traductora: Teresa Farran. 
Editorial: Juventud S. A. (Barcelona).
Fecha 1ª edición: 2008.
Curso en el que me baso para realizar este análisis: 1º de Educación Primaria.


Formato:

      El libro es muy manejable para niños de 1º de Primaria (6-7 años), ya que su tamaño y las tapas duras hacen que sea fácilmente manipulado por ellos. La portada es muy llamativa y colorida, y la tipografía que aparece en ella es especialmente legible y grande. Por eso considero que es adecuada para un niño o niña de esa edad, ya que a esta edad (y creo que a cualquiera) el que la portada sea seductora es muy importante para que se sientan atraídos e interesados por el libro, y además ya son capaces de leer palabras e incluso frases sencillas, por lo que el título es totalmente legible para ellos. 

      En las páginas interiores del libro la tipografía es muy clara (definida, redondeada, en tamaño grande, con espacio suficiente entre los caracteres, las palabras y las líneas…), lo que facilita enormemente su percepción visual, sobretodo en el caso de niños de 1º de Primaria. 


      Ésta se combina con tipografías especiales en algunos casos, en los que a pesar de ser diferentes también son muy legibles y atractivas para los niños de esta edad. Considero que estas tipografías son adecuadas para niños de 1º de Primaria, ya que podrían leer los textos de forma autónoma (aunque disfruten de su lectura por parte de un adulto y algunas palabras sean complicadas o desconocidas para ellos a esta edad). 

      Finalmente, las ilustraciones de este libro complementan perfectamente el texto. Como plantea Cubells (s.f.), este tipo de ilustraciones refuerzan la comprensión de lo leído al estar perfectamente sincronizadas con el texto. Así,  ayudan a evocar lo que la protagonista está viviendo y sintiendo, facilitando la “pre-percepción de la situación que ayudo a adivinar con las palabras y las hace más accesibles” [Kerguéno (1988)]. Esto supone que sean particularmente adecuadas para niños que están empezando a leer de forma autónoma y recurren “constantemente a la ilustración para verificar su comprensión de lo que ha leído” [Centro de Orientación de Lectura (s.f.)].  


      Las ilustraciones se dividen claramente en 2 tipos: realistas y oníricas (aunque muy claras). Las primeras tienen el fondo claro o con colores brillantes, mientras que las segundas aparecen sobre fondo negro y con los textos en colores brillantes, lo que denota claramente el paso de una realidad a otra, la oscuridad de la noche es el fondo sobre el que se proyecta el sueño.


Contenido

Temas 

      El tema principal de este libro es el miedo irracional que pueden experimentar los niños y cómo éste les puede abrumar. Los niños de 1º de Primaria suelen experimentar miedos irracionales con cierta frecuencia, y éstos les pueden generar bastante inquietud, por lo que considero que este libro es perfecto para esta edad. Según el Centro de Orientación de Lectura (años 90), los niños de 5 a 7 años se encuentran en la etapa pensamiento intuitivo, por lo que tienen “una vida imaginativa rica y abundante, que le ayuda a entender lo real” pero también experimentan “terrores personales que son normales”. Esta imaginación y la inquietud que puede generar no son algo propio de esta edad, ya que están presentes a lo largo de nuestra vida (¡Incluso como adultos!), sin embargo, y como bien apunta Santrock (2006: 352), es en este periodo del desarrollo emocional cuando “los niños se muestran capaces de evaluar con mayor precisión una situación estresante”.  Por eso, considero que es el momento prefecto para que los niños sean capaces de reconocer e identificar estas emociones (miedos, angustia) con más precisión, y buscar con ellos una manera de gestionarlas a través de la lectura de este libro. 

      Otros temas secundarios  de esta obra son que el transgredir las normas voluntariamente puede hacerte sentir angustia, o que comprender de forma literal una broma puede conllevar malentendidos. Por un lado, a esta edad según Piaget y Kohlberg los niños poseen una moralidad heterónoma, lo que les lleva a basar sus decisiones morales en el miedo al castigo, en interpretar el bien y el mal de acuerdo a la recompensa y el castigo [Santrock (2006: 354)]. Esto supone que los niños de 1º de Primaria se puedan sentir identificados con el primer tema secundario, ya que al ser conscientes de que han transgredido una norma (en este caso comerse una galleta para perros) esperan angustiados el consecuente castigo (convertirse en perro).  Por otro lado, los niños en esta etapa de su desarrollo se encuentran en lo que Cubells (s.f.) denomina etapa imaginativa, durante la cual los temas propuestos han de ser argumentos comprensibles y convenientes (que no deje dudas al niño), y han de evitarse términos abstractos o las palabras equívocas, ya que a pesar de poseer una imaginación muy desarrollada a esta edad aún no se domina el uso del humor, los dobles sentido, etc. Así, es muy frecuente que los niños de esta edad comprendan de forma literal lo que un adulto les dice en broma, lo que suele llevar a malentendido y confusión en el niño. Al ser algo que sucede con frecuencia en los niños de esta edad, sin duda se reconocerán en la experiencia de la protagonista. 


Estructura 

      La estructura de este libro es lineal, que “es la más sencilla y la más apropiada para los pequeños” [Labajo (s.f.: 16)], por lo que es la indicada para niños de 1º de Primaria. El planteamiento de la historia es que una niña aburrida y hambrienta decide comerse una galleta para perros; el nudo es que la protagonista cree que se está transformando en perro por haberse comido la galleta y que por la noche vive una noche de desenfreno perruno; el desenlace es que la niña despierta y a la mañana siguiente confirma que no se ha transformado en perro y que todo fue fruto de una malentendido. De esta forma, este cuento tiene una secuencia narrativa clara, unidireccional, con una trama predecible (si te comes una galleta para perros te conviertes en perro,) aunque con un final sorprendente (no se ha convertido en perro) y feliz (mamá, ella, la señora Ruiz y hasta el perro Coco disfrutan de una galleta para personas). Todas estas características se corresponden con lo que el Centro de Orientación de Lectura (años 90) recomienda como características de la narrativa que mejor se asimilan entre los 5 y 7 años, por lo que este libro sería muy adecuado para niños de 1º de Primaria. 

Protagonista 

      La protagonista de este libro es Emma, una niña de la que no nos especifican la edad, pero que por las ilustraciones y las actividades que realiza (se queda en casa de la vecina, acompaña a su madre a hacer la compra, se baña después de cenar, su padre le lee un cuento en la cama, su madre va a arroparla y la deja dormir en su cama al despertar del sueño/pesadilla) se puede inferir que contará con unos 6 o 7 años como mucho. Además, es una niña que habla poco de forma directa en el libro (apenas un par de frases), pero podemos leer su diálogo interior a lo largo del texto, por lo que podemos ver que cuando habla utiliza unas expresiones que cualquier niño de esa edad utilizaría. Su comportamiento a lo largo de la historia también nos revela que es un poco traviesa (se come la galleta para perros, le pide a la señora Ruiz que le guarde el secreto, durante la cena, el baño y la hora del cuento en la cama se porta mal con Papá, se va de juerga con los perros del barrio…), pero también es obediente (acompaña a Mamá de compras sin quejarse, se baña y se mete en la cama cuando le dicen…) y tiene miedos (cuando piensa que se ha transformado en perro y eso hará infelices a papá y mamá), y hasta puede reírse de sí misma (al día siguiente confirma que todo fue un malentendido y disfruta de la galleta para personas con la Señora Ruiz, Coco y Mamá).  Estos comportamientos, formas de expresión y rasgos de personalidad no sólo se corresponden con la psicología de una niña de unos 6 años, sino que además ayudarán enormemente a los receptores de esa edad a identificarse con ella. Así, como plantea Kerguéno (1988: 4), al poder vivir las emociones de la protagonista como propias, el libro se convierte en una buena historia, y en este caso en una historia muy indicada para niños de 1º de Primaria.

Los demás personajes 

      Los demás personajes de la historia (Mamá, Papá, el bebé, la señora Ruiz, el carnicero, el perro Coco y los otros perros de la jauría) representan roles conocidos para cualquier niño de 1º de Primaria, por lo que este libro sería adecuado para ellos. 

      Me gustaría detenerme en tres de ellos, ya que son los personajes que aparecen con más relevancia: 

      Coco, el perro, representa la confirmación de los temores (“yo también era un niño, hasta que me comí una galleta para perro…”) y la tentación de dejarse llevar (“¡Es hora de divertirse!”).  Esta simbología también es de sobra conocida por niños de 1º de Primaria, y, como recomienda el Centro de Orientación de Lectura (años 90), están en la edad perfecta para trabajar sus temores personales. Además, el antropomorfismo de Coco (al ser un perro con el que Emma puede hablar) también es uno de los temas favoritos de los niños de 6 a 8 años según Cubells (s.f.), por lo que este personaje es totalmente accesible y adecuado para la edad planteada. 


      Otro personaje relevante en esta historia es la señora Ruiz, que es la que le dice que se va a convertir en perro por haberse comido la galleta. De esta forma, además de representar un rol conocido por los niños de esta edad (la “cuidadora”), este personaje también es la desencadenante del  malentendido, pues le gasta una broma a Emma que ella no comprende. De nuevo, esto es algo que cualquier niño de 1º de Primaria reconoce, pues es casi seguro que alguna vez le haya pasado lo mismo con algún comentario chistoso de un adulto. 

      Finalmente, me gustaría detenerme en el personaje de la madre: frente a ella, Emma siente que sabe la verdad (que se ha comido una galleta para perros y se está transformando en perro) pero no lo dice, por lo que ella tampoco se lo va a decir. El hecho de que no se lo quiera decir supone que Emma está avergonzada de lo que ha hecho, lo que supone que se encuentra en la fase de desarrollo emocional correspondiente a una niña de 6 años, en la que se desarrolla “una mayor capacidad para entender emociones complejas como el orgullo y la vergüenza” (Kuebli, 1994; citado en Santrock, 2006: 351). Sin embargo, cuando el sueño se convierte en pesadilla y Emma despierta, acude rápidamente a su madre para confesar lo sucedido y buscar su consuelo. De nuevo, esto es una situación con la que cualquier niño de 6 años se puede sentir identificado. Sin embargo, es la reacción de la madre la que es más interesante, ya que de forma muy natural este personaje cumple con las recomendaciones planteadas por Gurwitch, Silovsky, Schultz, Kees, y Burlingarne (2001: 4-11) para ayudar a los niños de esta edad a gestionar el estrés: 
   - Tranquiliza a Emma y le asegura que está a salvo (“tu hueles como mi pequeña niña”).
   - Permite que Emma le cuente lo sucedido y la escucha con paciencia (“No muy bien.  Está oscuro.”).
   - Comunica a Emma que es normal experimentar esas sensaciones después de un acontecimiento estresante (“Podríamos acurrucarnos como cachorros, ahora las dos en la cama”).
   - Ayuda  a Emma a entender lo que ha ocurrido (“La señora Ruiz bromeaba. (…) ya nos dirá qué hacer mañana.”).

      De esta forma, el personaje de la madre no sólo es reconocible para un niño de 1º de Primaria, sino que además actúa conforme a las recomendaciones de expertos a la  hora de ayudar a un niño de esa edad a gestionar el estrés. 


Lenguaje 

      El lenguaje que aparece en este libro es adecuado a la edad de un niño de 1º de Primaria. Por un lado, las frases  son cortas, como recomienda el Centro de Orientación de Lectura (años 90) para la etapa de los 5 a los 7 años de edad, ya que en esta etapa de lectura comprensiva los niños utilizan textos cortos y su lectura es silábica y por palabras. En este sentido este libro se adecúa tanto en el vocabulario como en estructuras gramaticales a la edad planteada para los receptores, utilizando “textos claros y construcciones simples”, como invita Cubells (s.f.)  para la etapa imaginativa. Sin embargo,  aunque el vocabulario es su mayor parte sencillo y conocido para cualquier niño de 6 años, algunos términos (retozar, penumbra, desistir, roer, etc.) pueden ser desconocidos, pero el contexto y los dibujos ayudan enormemente a desentrañar su significado. 

      El estilo directo del texto, basado en una voz de narrador, algunos diálogos directos (Emma, Mamá, Coco, Papá y la señora Ruiz) y sobretodo en el diálogo interior de la protagonista, son igualmente accesibles para un niño de 6 años. Al encontrarse a esta edad en la etapa imaginativa necesita que haya “Suspense y acción con una narración sencilla y directa” [Cubells (s.f.)], y Cooper lo consigue obviando descripciones del ambiente (las ilustraciones aportan la información necesaria), cuidando la puntuación, y en una extensión breve (apenas 28 páginas, muchas de ellas simplemente o en su mayor parte ilustradas), que permite la lectura de la obra completa en un periodo de tiempo corto. Todas estas características se corresponden con las necesidades de un niño de 1º de Primaria a la hora de sentirse atraído por un relato literario, por lo que este libro es adecuado para esta edad. 
Como figuras literarias destacan algunas comparaciones (“¡Es como comer con una manada de perros!”), onomatopeyas (“guaus”), anáforas o repeticiones (“Mamá  aún no lo notaba. Emma no se lo contaba.”),  y sobretodo el antropomorfismo (Coco es un perro que habla con Emma).

      La función poética aparece a lo largo del texto de distintas formas. Este uso del lenguaje cuyo fin es producir una sensación de agrado en el receptor aparece en forma de imágenes evocadoras (“Cuando la luna apareció encima del parque, el quisco se transformó en un gran pastel de carne. Y de las estrellas llovían celestiales salchichas.”), rimas (“… bebieron leche merengada del estanque que la luna iluminaba”), y en la sencillez misma de las narraciones y diálogos. El conjunto de elementos que aparecen en el texto junto con la belleza y detalle de las ilustraciones, fundamentales en un libro para la edad planteada, hacen que este libro sea en sí mismo una obra literaria, que aporta al lector la posibilidad de imaginar qué podría pasar si se comiese una galleta para perros.  

Conclusión

      Esta obra literaria me ha resultado deliciosa. Primero como oyente, después como lectora y finalmente como futura profesional, este libro me ha resultado fascinante, sin duda lo utilizaré en mis clases algún día y lo regalaré a niños de 1º de Educación Primaria. Creo que esta edad es perfecta para presentarles una obra artística como esta, simplemente para su disfrute personal, para que escuchen, lean, relean y saboreen las palabras, para que miren, observen y se cuelen en las ilustraciones, para que en definitiva les transporte a una realidad en la que ellos podrían ser Emma. 
Además, este libro invita a hablar de nuestros miedos, a dialogar sobre la posibilidad de hablar con un adulto de lo que nos preocupa en busca de tranquilidad…y también a disfrutar contándonos quién se comió alguna vez algo que no debía, preguntándonos si sería divertido convertirse en perro por una noche, compartiendo alguno de nuestros sueños o pesadillas… ¡Las posibilidades son muchas! 
La última página del libro plantea una de las actividades más divertidas para hacer, especialmente con niños de 1º de Primaria: ¡Una receta de galletas para personas! Aunque como futura docente no veo viable poder cocinar galletas en clase, creo que sería una actividad maravillosa (hablar del libro y lo que nos despierta mientras cocinamos galletas con los niños) para hacer en casa, así que os la dejo como remate a este análisis: ¡Disfrutadlas!


Bibliografía

Centro de Orientación de Lectura. MEC. (años 90). Apuntes características de los cuentos según la edad y etapa del desarrollo lector. Retrieved from https://online.lasallecampus.es/

Cubells, Francisco. (s.f.). Apuntes evolución de los intereses del niño en relación con la literatura. Retrieved from https://online.lasallecampus.es/

Gurwitch, R. H., Silovsky, J. F., Schultz, S., Kees, M., y Burlingarne, B. A. (2001). “Reactions and guidelines for children following trauma/disaster.” En APA Online. Washington D. C., American Psycological Association.

Helen Cooper (illustrator). (Sin fecha). En Wikipedia. Recuperado el 21 de octubre de 2018 en https://en.wikipedia.org/wiki/Helen_Cooper_(illustrator)

Kerguéno, Jacqueline (1988). “Ayudar al niño a convertirse en lector”. En CLIJ: Cuadernos de literatura infantil y juvenil; Año nº 1, Nº 1, págs. 92-97.

Labajo, M. T. (s.f.). Apuntes de Literatura española, literatura infantil y educación literaria.

Santrock, John W. (2006, 10ª ed.). Psicología del desarrollo. El ciclo vital. Madrid: Mc Graw Hill.


Webs consultadas

http://helencooperbooks.co.uk/

https://www.goodreads.com/book/show/6355615-dog-biscuit

https://www.lovereading4kids.co.uk/book/3626/Dog-Biscuit-by-Helen-Cooper.html

http://www.canallector.com/9651/Galleta_para_perros

https://www.casadellibro.com/libro-galleta-para-perros/9788426137050/1230399

sábado, 27 de octubre de 2018

¡Feliz no-cumpleaños!

       Este es mi primer blog y, creedme, NUNCA pensé que YO tendría uno... Pero aquí estoy, escribiendo mis primeras palabras, palabras que potencialmente podría leer cualquiera...y eso me genera mucho estrés… ¡Tendré que superarlo! 😅

 Esta primera entrada es en sí misma una prueba, así que ahí va la felicitación que más me gusta hacer (y que puedes hacer 364 días al año....jejeje): ¡ Feliz no-cumpleaños, lectores!